Fundación Maurice E. Müller - España

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6. EL PACIENTE SUJETO DE OSTEOSÍNTESIS
6.1- Errores de los pacientes
 
 
 


Caso 1

Caso 2

Caso 3




   

Hasta ahora hemos examinado los errores que con más frecuencia se cometen en la práctica de la osteosíntesis. Hemos visto que las responsabilidades de una “mala práctica”, en general atribuidas exclusivamente a los cirujanos, muchas veces deben ser compartidas por instrumentistas inexpertos o poco cuidadosos. Los anestesistas tienen influencia directa sobre los resultados. Directores y Gerentes de hospitales son responsables de los medios puestos a disposición del cirujano para realizar un buen trabajo. La organización hospitalaria local o nacional facilita o dificulta la adecuada asistencia a los traumatizados. No sin cierto humor se dice que, según el sindicato predominante, los hospitales tienen determinados índices de infecciones, y con seguridad es cierto que las huelgas y la motivación por el trabajo tienen una incidencia directa sobre la limpieza en general y la asepsia en particular.

Sin embargo, un elemento de la cadena, por lo general olvidado, tiene sin lugar a dudas responsabilidad directa sobre los resultados de la osteosíntesis: el propio paciente. A lo largo de la vida profesional todos tenemos experiencias dramáticas de pacientes con fracturas perfectamente tratadas que, por falta de cuidado del propio enfermo o sus familiares, han desembocado en un auténtico desastre. Por esa razón, la selección de pacientes para ser tratados por osteosíntesis es fundamental y debe ser reseñada antes de finalizar el libro.

Los pacientes cometen errores en el cuidado y la protección de su osteosíntesis, en general de forma involuntaria, por desconocimiento de su proceso de curación previsto y por confianza excesiva en la estabilidad indolora de su fractura recién operada. Por esa razón, es importantísimo, fundamental para el resultado final, dedicar el tiempo necesario para explicarle con papel y lápiz y sobre las radiografías, cuál ha sido su fractura, cómo se ha estabilizado y el tiempo necesario para su curación biológica. El cirujano debe explicar personalmente a su paciente las pautas de recuperación funcional y las posibilidades de uso o carga de su extremidad, sin delegar esta función a fisioterapeutas, sobre todo si los fisioterapeutas y los rehabilitadores no están muy integrados en el equipo quirúrgico. Sólo el cirujano puede apreciar la cantidad de carga y el tipo de solicitación que tolerará una fractura tratada por osteosíntesis.

Cada hueso, cada fractura, cada osteosíntesis, tiene su propia evolución y requiere una protección adecuada a sus características, que el cirujano debe dar a conocer a su paciente, al tiempo que valora su capacidad de comprensión y su entorno social y familiar. En pacientes deficientes mentales, alcohólicos y drogadictos, puede estar contraindicado, en razón de su condición, el tratamiento por osteosíntesis de sus fracturas. En niños, ancianos, paralíticos, amputados, no adecuadamente atendidos, debe cuidarse la indicación. Cuestión aparte son los pacientes irresponsables que, en perfecto estado mental y físico, ponen en riesgo su curación. Nos referimos, sobre todo, a los individuos jóvenes y deportistas que con imprudencia manifiesta quieren acelerar su reincorporación a la vida cotidiana o al entrenamiento. Especialmente peligrosos para el cirujano son los pacientes o familiares reivindicativos incluso antes de la intervención y aquellos que fuerzan tratamientos definitivos de urgencia, a menudo nocturnos, cuando las condiciones operatorias y hospitalarias no son óptimas.

Todos los pacientes o sus responsables directos, familiares o sociales, deberían asumir sus propias responsabilidades, incluso legales, en el proceso de curación. Por si acaso, el cirujano debe realizar una selección cuidadosa de sus pacientes y aplicar la técnica de tratamiento más adecuado a cada cirunstancia personal.