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Caso 1


Caso 2

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Conociendo la técnica, el examen minucioso de la radiología postoperatoria de los errores que todos cometemos. La detección precoz es muy importante porque permite, en algunos casos, subsanarlos con medidas simples. Osteosíntesis insuficientes que serán incapaces de mantener la estabilidad de la fractura el tiempo necesario hasta su consolidación, pueden salvarse prolongando el tiempo de descarga o suplementando la inmovilización con un yeso. En otros casos, la reintervención será necesaria de forma inmediata.
Existen algunos datos que permiten asegurar, sin lugar a dudas, que el fracaso será el resultado final. En las fracturas diafisarias tratadas con placa, si existe una pérdida de sustancia contralateral o no se ha realizado compresión interfragmentaria de forma que sea casi imperceptible la línea de fractura en la radiografía postoperatoria, se puede asegurar que si no se utiliza un medio de inmovilización complementario la placa se romperá poco tiempo después (en general al cabo de 9 meses). Transcurridas unas semanas, si se observa un callo nuboso que parece salir como evaporándose a través de la línea de fractura, es muy probable que esté fraguándose la pseudoartrosis y la única posibilidad de evitarla es la descarga completa o la reintervención precoz. Defectos del eje o de rotación que puedan comprobarse en el postoperatorio inmediato, requieren solución, puesto que son garantía de sobrecarga de las articulaciones vecinas.
En las fracturas articulares hay que ser aún más estricto. En general, los escalones articulares residuales son inaceptables y requieren la reconstrucción inmediata. No hacerlo supone condenar la articulación a la artrosis postraumática, cuya solución es a menudo imposible. El diagnóstico precoz de los defectos de reducción articular es vital y más imprescindible, si cabe, que la detección de errores diafisarios.
Sabemos del malestar que produce al cirujano anunciar a su paciente que tiene que volver al quirófano y de la dificultad que tienen la mayoría de los pacientes para comprender la situación, pero lo ético en estos casos es reintervenir para obtener una solución óptima.
Como se expone en el primer capítulo de este libro, la osteosíntesis perfecta permite al paciente, de forma precoz, sin dolor, la función total de las articulaciones vecinas a la fractura y a la carga parcial. Por esa razón, algunos pacientes abusan de la función y solicitan demasiado el montaje, hasta movilizarlo, creando la condición óptima para su deterioro progresivo. Por consiguiente, hay que realizar controles radiológicos periódicos de las fracturas tratadas por osteosíntesis y atender seriamente las posibles quejas del paciente por dolor, signo de alarma: “el paciente siempre tiene razón “. Aunque el error de sobrecarga corresponde al paciente y no al cirujano, al final del conflicto, siempre será el cirujano el responsable, razón por la que, cuanto antes detecte una anomalía, mejor para ambos.

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