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Caso 1


Caso 2


Caso 3


Caso 4


Caso 5

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Séneca dijo “equivocarse es de humanos”. De hecho, los cirujanos que mayor número de enfermos operan son los que estadísticamente padecen mayor número de posibilidades de cometer errores y los cometen. En la práctica, cometemos errores en todas las intervenciones que realizamos, entendiendo como tales gesto que serían mejorables. Hay que considerar que no todos los errores tienen trascendencia clínica e, incluso, que grandes errores no la tienen por los preciosos mecanismos de defensa y adaptación de que dispone el organismo. En esta obra publicaremos casos cuya radiología muestra imágenes aparatosas de error evidente, del cual el paciente nunca se ha enterado por no haber tenido traducción clínica. Lo peor es que algún error tampoco fue advertido por el cirujano, o no quiso valorarlo, habiendo perdido en estos casos la oportunidad magnífica de mejorar su técnica.
Los errores esporádicos obedecen a distintas causas que hay que considerar. Las prisas, el sueño o el cansancio son causas frecuentes de errores en los mejores Servicios de Urgencias. En cirugía programada las causas pueden ser las mismas, pero son más controlables mediante una buena organización personal y del equipo quirúrgico. Les dedicamos un apartado porque, en nuestra experiencia, hemos podido comprobar reiteradamente la importancia del factor fatiga.
Otra causa de muy importante de error esporádico es la improvisación. Todo debe estar previsto antes de iniciar el acto operatorio, que el cirujano debe preparar de la misma forma que un general la gran batalla. Incluso estando todo a punto puede surgir un error responsable de complicación, por lo que también debe prevenirse esa posibilidad y la forma de solucionarla, para no caer en la pendiente del error progresivo y del cúmulo de errores. El término esporádico elimina por si mismo los errores que hemos denominado de indicación, de personalidad, de aprendizaje o por ignorancia. Por lo común son errores de técnica que comete todo cirujano en la práctica diaria, incluso los mejores. En general son comprensibles, lo cual no quiere decir que sean todos justificables. Es injustificable el error, aunque sea intrascendente, que una vez cometido y conocido no se intenta corregir.
Nos parece importante insistir en este grupo de errores porque recordar su posibilidad, es la mejor manera de poner los medios necesarios para evitarlos. Asimismo, cabe destacar que cuando la administración hospitalarioa no facilita los medios, es también responsable del error esporádico favorecido por el entorno. Ejemplo típico: no disponer del implante adecuado en el momento preciso.

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